
Detrás de cada plano, detrás de cada historia contada con verdad y sensibilidad, está César Chiquito, un joven director, fotógrafo y guionista originario de Veracruz, cuya mirada cinematográfica se ha convertido en una voz poderosa dentro del documental mexicano contemporáneo.
Graduado en Comunicación por la Universidad de Oriente y especializado en guion por la Facultad de Cine, César ha enfocado su carrera en contar historias que incomodan, conmueven y, sobre todo, invitan a la reflexión. Su cortometraje Machos (2018), una crítica a las estructuras del machismo, fue el primero en llamar la atención de festivales como Ambulante y MIC Género, marcando el inicio de un camino comprometido con las causas sociales y los silencios que necesitan ser escuchados.

Desde entonces, ha dirigido episodios para la serie Amor y Amistad en Canal Once, ha participado como fotógrafo en producciones reconocidas internacionalmente y ha dado forma a proyectos que documentan realidades dolorosas pero necesarias, como El Último Round y Después del Silencio. Este último, producido por DocsMX, representa a Veracruz en la gira nacional de documentales y es testimonio del compromiso de César con su lugar de origen.
Además de ser fundador de la casa productora Little Bros y colaborar con Gravedad Cero Films y Estudios Churubusco, César ha compartido su experiencia como docente en la Asociación Mexicana de Cineastas Independientes, apostando por formar nuevas generaciones de creadores.
En el mundo musical, ha dirigido videoclips para artistas de la escena indie, como Brenda Rosh y Ale Zéguer. En 2022, su trabajo fue nominado a Mejor Video Musical por el videoclip Sigo Viva, consolidando su versatilidad creativa.
En 2024, su trabajo fue reconocido en múltiples espacios, desde el INPUT internacional hasta el Festival de Cine de Morelia y los Student Academy Awards. La revista Pantalla de Cristal lo nombró “Director Revelación”, un título que reconoce no solo su talento, sino también su valentía para narrar lo que muchos prefieren callar.
César Chiquito no solo hace cine: lo convierte en una herramienta para sanar, visibilizar y transformar. Porque en su lente, el arte se convierte en resistencia, y la memoria, en cine.

